Daniel


Daniel 7

 

 

La Verdad Desafiada y Triunfante

 

            Los primeros seis capítulos del libro de Daniel, son de carácter histórico. A partir del capítulo siete, empieza una sección conocida con el nombre de proféticos. Daniel 2, a través del sueño de Nabucodonosor, muestra un bosquejo profético de la historia. Pero, es a partir del capítulo siete cuando empieza la sección profética. Los primeros seis capítulos se relacionan con historias que proveen principios que tienen que ver con la preparación para el tiempo del fin. Los últimos seis, tienen que ver con el desarrollo de los eventos que preceden al tiempo del fin.

            Los primeros versículos del capítulo siete, dicen el tiempo en que fue dada la visión. De acuerdo a estos versículos, esto sucede en el primer año del reinado de Belsasar rey de Babilonia. O sea alrededor del año 550 a.C. Una cosa sumamente interesante del capítulo, es que ésta es la primera visión registrada dada al profeta Daniel. En Daniel 2, ¿quién tuvo la visión? Si, es correcto. La visión la tuvo el rey Nabucodonosor. Daniel fue el que la interpretó. En Daniel 4, ¿quién tuvo la visión? Es correcto. Otra vez, la visión la tuvo el rey Nabucodonosor. Aunque Daniel es el que dio la interpretación del sueño. En Daniel 6, es Dios quien escribe las palabras que aparecen en la pared. Daniel es sólo el instrumento escogido para dar la interpretación. En los primeros seis capítulos, no leemos que Daniel haya tenido una visión. Pero en el capítulo siete, hay un cambio. Ahora Dios revela el futuro a través de una visión (un sueño) que le da directamente a Daniel.

 

Una Fe Madura.-

 

            Si esta visión es dada alrededor del año 550 a.C., Daniel ya no es un joven cuando él tiene la primera visión. Si Daniel ha estado en cautividad por 55 años, y él tenía 18 años cuando fue tomado cautivo, quiere decir, que él está entre los setenta y los ochenta. Una cosa digna de mencionar, es que a través de estos años, la relación de Daniel con Dios, era más cercana y más dulce. ¿Has escuchado alguna vez del entusiasmo de un nuevo cristiano? Algunas veces decimos, “ese está en su primer amor”. Algunas veces la impresión que se tiene es, dejen que pase un tiempo y verán que su entusiasmo va a menguar. Y él será tan tibio como cualquier otro. Todos saben que cuando una persona conoce los principios de Dios, y los acepta, viene a Jesús, su vida es fuertemente influenciada por el Espíritu Santo que actúa en su vida. Pero al pasar de los años ese entusiasmo va reduciendo y va desapareciendo ese fervor.

            Este no fue el caso con Daniel. Para él cada año que pasaba, era una experiencia más que le llevaba a una relación más íntima con Dios. No fue que él tuvo una experiencia viva y resplandeciente con Dios cuando él era joven y al aproximarse a la edad media, su experiencia con Dios menguó. No, esta no fue su experiencia. A medida que los años se perdían en la eternidad, la experiencia de Daniel se hacía más hermosa y más dulce. Su relación con Dios era más íntima. Este es el plan para cada uno de nosotros. Una de las grandes lecciones espirituales que aprendemos en el capítulo 7, es que esta visión le fue dada casi al fin de la vida de Daniel, para demostrar que el plan de Dios es, que a medida que van pasando los años, sus hijos tengan una relación más íntima con Él. Otra cosa que debemos notar aquí antes de seguir adelante, es que las verdades proféticas del capítulo 7 de Daniel, están fundadas en el capítulo 2.

 

De lo Simple a lo Complejo.-

 

            Si usted estuviera enseñando en una escuela, seguramente empezaría con las cosas simples y avanzaría hacia las más complejas. Esto sucede también con las profecías bíblicas. Por ejemplo, la profecía de Daniel 2, empieza con un bosquejo histórico; una imagen hecha de cuatro clases de metales representando cuatro imperios. Los dedos de los pies de la imagen, representan el desmembramiento de los cuatro imperios. La piedra cortada no con mano, representa el establecimiento del reino de Cristo. Cuando llegamos a Daniel 7, encontramos el mismo tipo de bosquejo. En esta ocasión no están representados por metales, sino por bestias simbólicas. Pero aun, en este capítulo, podemos encontrar el mismo tipo de bosquejo, nada más que una forma más ampliada.

            El libro de Daniel contiene ciatro bosquejos proféticos básicos: Daniel 2, Daniel 7, Daniel 8 y 9, juntos, y Daniel 11. Estos cuatro bosquejos proféticos cubren el mismo periodo de tiempo, pero cada uno añade detalles que no fueron expuestos en los capítulos anteriores. En el capítulo 7, que coresponde para esta noche, notaremos en forma especial, cómo la profecía se explica por sí misma. Algunas veces el estudio de las profecías frustra a los que las estudian. Algunos piensan que es sólo una serie de confusiones. Esto no es así. Ni puede ser así. El apóstol Pedro dice lo siguiente en 2 Pedro 1:19-20: “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”. Teniendo esto en mente, veamos los símbolos y las interpretaciones de Daniel 7:

 

“Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro grandes bestias, diferentes la una de la otra, subían del mar”.

            Diferente una de la otra. La Biblia establece que Daniel vio un viento soplando del mar, y las olas se agitaban la una con la otra, y vio salir cuatro bestias del mar una diferente de la otra. A medida que estudiamos la Biblia, es necesario entender lo que simboliza cada uno de estos animales.

            Si tenemos una cerradura y la trancamos (cerramos), esta cerradura de la puerta, va a permanecer en esa situación, a menos que tengamos la llave y la usemos para abrir la puerta. Si se tiene la llave, no será muy dificil entrar al cuarto. Si entendemos el significado de las profecías de la Biblia (llave), entonces no será muy dificil, entender los misterios de los símbolos de las profecías. Hay un buen número de personas que no pueden entender el significado de las profecías bíblicas, porque no entienden la clave que abre el entendimiento, para com-*/prender las profecías. Al estudiar las profecías, vamos a encontrar algo interesante, que los símbolos proféticos son constantes. En profecía, Dios no usa un símbolo en un lugar y cambia su significado en otro.

 

En el versículo uno dice que hay cuatro vientos luchando en el mar. Veamos lo que representa vientos en profecías. Ver Jeremías 49:35-37:

 

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí yo quiebro el arco de Elam, parte principal de su fortaleza. Traeré sobre Elam cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam. Y haré que Elam se intimide delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su vida; y traeré sobre ellos mal, y el ardor de mi ira, dice Jehová; y enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe”.

 

            En Daniel 7:2, habla de cuatro vientos luchando en el mar. Jeremías 49:36, dice: “Voy a traer sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos cardinales del cielo”. ¿Cuál es el significado profético de estos cuatro vientos? Dios dice, voy a traer sobre ellos mi ira y voy a enviar espada sobre ellos. ¿Qué representa el viento? ¿Representa espada, representa fuego, o guerra, o tal vez granizo? En profecía bíblica, los cuatro vientos combatiendo en el mar representan destrucción que cae a una nación que ha abandonado a Dios. El soplo del viento, representa el juicio de Dios. Jeremías dice, que estos vientos caen del cielo. Pensemos en un huracán o un siclón. ¿Qué imagina usted cuando un huracán arrasa una ciudad? Lo primero que usted se imagina, es la destrucción que ha quedado. De la misma forma, es la destrucción que ha quedado. De la misma forma, cuando usted lee Daniel 7:2, cuando lee acerca de esos vientos, está leyendo acerca de destrucción.

            Los cuatro vientos del cielo soplan sobre el mar. Si usted tiene un mapa antiguo, encontrará que “Mar Grande”, es otro nombre que se usa para Mar Mediterráneo. Si buscamos en la Biblia, vamos a encontrar lo que simpoliza mar. En Apocalipsis, un libro de la Biblia que debe leerse paralelamente con Daniel, dice lo siguiente. Ver Apocalipsis. 15:17:

 

“Y me dijo también: las aguas que has visto donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”.

 

            ¿Qué representa el agua? Pueblos, naciones, muchedumbres y lenguas. Este es el símbolo del viento que sopla sobre el agua. Daniel contempló, contiendas y conflictos entre los pueblos del área del Mediterráneo. Un conflicto que comienza en sus días y se extiende a través de las edades, además Daniel ve el levantamiento y caída de las naciones.

            Note las dos claves que hemos visto ya. ¿Cree que esto le puede ayudar a entender algo de las profecías? Seguramente que sí. Pues ahora sabemos que vientos representa guerras, y aguas representan pueblos. Antes de seguir adelante, debo decir una palabra de precaución. No siempre que se lea la palabra “viento” en la Biblia, significa guerra, o la palabra “agua” pueblo. En las profecías de Daniel y Apocalipsis los símbolos son constantes. Pero fuera de ellos, y si no se está refiriendo a símbolos proféticos, el significado de ellos debe ser entendido en su significado literal. Estos símbolos que hemos visto se aplican específicamente a Daniel y a Apocalipsis.

 

Cuatro Bestias.-

 

            Daniel 7:3 dice: “Y las cuatro bestias grandes, subían del mar”. Estas bestias salían de entre los pueblos, y había conflucto entre esta gente del área del Mediterráneo. ¿Qué representan las bestias? Daniel 7:17 da otra clave profética para entender estos símbolos proféticos:

 

“Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra”.

 

            Entonces las cuatro bestias representan cuatro reinos. Si se lee Daniel 7:23, se encontrará que el símbolo rey, es intercambiable con el símbolo reino. “Así dice el Señor, la cuarta bestia es un cuarto reino en la tierra”.

 

            ¿Es esto suficiente para ti? ¿Cómo sabe usted que la cuarta bestia es el cuarto reino? ¿Es porque yo se los he dicho, o porque usted lo ha leído personalmente? La explicación es clara,, porque usted lo ha leído en su Biblia. Entonces, ¿qué es la cuarta bestia? La cuarta bestia es un cuarto reino. Daniel dice, que él ve un conflicto entre los pueblos del Mediterráneo, entre las naciones del Mediterráneo. Vio cuatro naciones que se levantaron y gobernaron al mundo. En Daniel 7, estas cuatro naciones están representadas por bestias. En Daniel 2, hay cuatro metales, ¿no es cierto? La cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, y sus piernas de hierro. Además se presenta la parte de los pies con una combinación de materiales. Los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido. Y finalmente, una piedra cortada no con mano humana. Entonces, tenemos que los cuatro metales representan las cuatro naciones que gobernarían al mundo, y posteriormente las divisiones del reino. De la misma forma, las cuatro bestias representan también las mismas naciones que representan los metales. En Daniel 7, Dios añade detalles que tienen que ver con el tiempo del fin, que no fueron mencionados en Daniel 2.

            Veamos estas cuatro bestias y su paralelo con Daniel 2. Ver Daniel 7:4:

 Un Leon

“La primera era como león y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fueron levantadas del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre”.

 

            La primera bestia es representada como un león con alas de águila que se levanta del mar. ¿De qué estaba compuesta la cabeza de la imagen de Daniel 2? ¿Qué sabe usted acerca del oro? De todos los metales, el oro se puede considerar como el superlativo de ellos. ¿Estamos correctos?

 

Nuestro sistema monetario está basado en el valor del oro. Si el principal de los metales es usado para representar a Babilonia, el primer imperio que gobernaría al mundo desde los tiempo de Daniel el león, el rey de las bestias y el águila, la reina de las aves son usadas también para describir a Babilonia. El primer metal de la imagen es considerado como el principal (superlativo), así también la primera bestia es considerada como la principal y más poderosa entre ellas. En recientes descubrimientos arquelógicos, fue encontrada en Babilonia una moneda con una descripción de un león con alas de águila. Ambos profetas, Isaías y Daniel, describen a Babilonia con el nombre de león.

            Cuando se estudia profecía, hay otro principio importante que debe tenerse en mente: en la secuencia de tiempo profético, el profeta siempre empieza en el tiempo que él vive. En el libro de Daniel tenemos una cadena profética que empieza en los días de Daniel y se prolonga o extiende hasta el tiempo del fin. Dios empieza esta profecía de Daniel 7, en los días de Daniel, y si comienza en los días de Daniel, entonces el primer imperio es Babilonia. Cuando se estudian las profecías de Apocalipsis, se encuentra que éstas no tienen sus comienzos en los días del imperio de Babilonia. ¿Sabe usted con cuál nación empiezan estas profecías? Empiezan con Roma. ¿Por qué las profecías de Juan empiezan con Roma y las de Daniel comienzan con Babilonia? Este es un principio importante en profecía, que las profecías empiezan con el tiempo en que está viviendo el profeta. Entonces, el primer reino que Daniel ve en la cabeza de la imagen de Daniel 2, representada por el oro, está simbolizando a Babilonia. De la misma manera, la primera bestia de Daniel 7, en su poder más superlativo, representa a babi. Note una cosa en esta descripción. La primera se parece a un león con alas de águila. El profeta dice: “Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre”. La ferocidad y la majestuosidad del gobierno de Babilonia como era simbolizado por el león, pronto pasaría a la historia. Las alas de león serían arrancadas. ¿Has visto una gallina con las alas arrancadas? Es cierto que puede correr pero en la situación en que está, se convierte en una criatura indefensa. Cuando las alas del león fueron arrancadas y le fue dado un corazón de hombre, la gloria y esplendor de Babilonia desaparecieron, y otro poder más potente se levantó.

 

Un Oso Hambriento.-

 

            En Daniel 2, la plata es el metal que simboliza a Medo-Persia. Daniel 7:5, lo representa así:

 

“Y he aquí la segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne”.

 

            Daniel 7, representa al imperio de Medo-Persia, a través de la figura de un oso. Pero, este oso está levantado de un lado, además tiene tres costillas en su boca. Note los detalles adicionales añadidos en el simbolismo del oso. El oso es feroz, voraz y sanguinario. Los medos y los persas fueron muy notables por su ferocidad sanguinaria. Por un tiempo reinaron juntos, pero después los persas fueron más poderosos. Babilonia gobernó desde el año 605 a.C. hasta el año 539 a.C. Los medos y los persas conquistaron a Babilonia en el año 539 a.C. En esta fecha se inicia el principio de un nuevo reino. El oso con sus tres costillas en la boca, describe la conquista de Libia, Egipto y Babilonia, convirtiéndose en el imperio más poderoso del mundo. El oso sanguinario es descrito por la voracidad de los medos y los peras en su conquista de babi. Pero, ¡Espere un momento! No es acaso esto un gran misterio como Dios, cientos de años antes ya había bosquejado la historia del mundo.

 

Un Leopardo Alado con Cuatro Cabezas.-

 

            En el año 331 a.C., Medo-Persia fue conquistado por Alejandro el Grande, Emperador de Grecia. Este imperio en la imagen de Daniel 2, es representado por el bronce. En Daniel 7:6 es representado por:

 

“Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio”.

 

            En el capítulo 7, el imperio de Grecia es representado por un leopardo. ¿Qué sabe usted acerca de un leopardo? Que es muy veloz. ¿Qué sabe usted acerca de Grecia? Bajo el poder de Alejandro el Grande, Grecia conquistó el mundo rapidamente. Para iniciar sus campañas, Alejandro mobilizó sólo diez mil hombres, y con ellos se lanzó a la conquista del mundo. Los griegos vencieron a los medos y persas en la batalla de Arbelas en el año 331 a.C. Se dice que los medos y los persas tenían alrededor de un millón de soldados. Los griegos bajo la dirección de Alejandro el Grande, eran alrededor de treinta mil soldados. Una cosa que debe notarse en cuanto a los griegos, es que Alejandro no les ofrecía nada. Incluso los soldados tenían que hacer su propia comida. No había garantía de sueldo tampoco. Todo lo que Alejandro prometía, eran los bienes de los enemigos. A los soldados se les permitía robar y saquear las naciones que conquistaban. Los soldados griegos eran dedicados al servicio de su general. Alejandro poseía esas características de un dirigente político y militar que podía reunir las personas a su alrededor y también a su servicio. La gente adoraba a Alejandro casi como a Dios. Alejandro resplandeció como un meteoro en el mundo mediterráneo. La rapidez de sus conquistas son bien representadas por un leopardo con alas. Si usted quiere describir una conquista rápida, la mejor forma sería usar a un leopardo con alas. Y esa es la forma en que el Señor lo hizo. Alejandro de 33 años de edad conquistó al mundo, pero no pudo conquistarse a sí mismo. Su hábito de beber aumentó. Y muy pronto, en una condición física muy débil debido a su vicio y a la enfermedad de la malaria, continuó bebiendo hasta que él murió en el estupor de su borrachera.

 

Alejandro y Jesús.-

 

            Es interesante notar como dos líderes mundiales mueren a la misma edad. 33 años. Estos líderes fueron Alejandro y Jesús. Alejandro ofreció a sus seguidores riquezas y recompensas materiales. Les ofreció fama y fortuna aquí. En el tiempo presente. Alejandro demandó una lealtad total. Demandó completa sumisión e inseparable fidelidad. Sus métodos de conquistas estaban basados en la fuerza y la brutalidad. Finalmente murió habiendo conquistado todo lo que quería conquistar. Murió con el honor que jamás alguien hubiese logrado. Pero murió aun siendo nada. Jesucristo murió también a la edad de 33 años. La recompensa que Él ofreció a sus seguidores, a través de su muerte, no fue de este mundo. El no prometió fortuna aquí, en forma inmediata. El dirigió la mente de sus seguidores hacia adelante, hacia las riquezas eternas, hacia lo que es imperecedero. El también demanda lealtad e inseparable fidelidad. Aunque a su muerte no tuvo posesiones terrenales para ofrecer a sus seguidores, sí ofreció algo, y ese algo fue la vida eterna. La muerte de Alejandro revela lo que es la locura de buscar los tesoros terrenales excluyendo la recompensa celestial.

            A este punto de la profecía se levanta la siguiente pregunta. ¿Qué iría a suceder con su imperio después de su muerte? ¿Darían sus cuatro generales, Casandro, Lisímaco, Ptolomeo y Seleuco, sus vidas por el imperio? Ellos decidieron dividirse el imperio en cuatro partes y ser su propio gobernador. ¿Qué símbolo más adecuado para describir a Grecia! ¿Has notado como el bronce es ampliado y magnificado a través del símbolo del leopardo, por medio de sus conquistas rápidas y sus cuatro divisiones?

 

La Terrible Bestia Indescriptible.-

 

            En Daniel 2, el cuarto reinado estaba representado por hierro. En Daniel 7, este imperio es representado por una cuarta bestia terrible y espantosa. Ahora llegamos a una de las partes más importantes de la profecía. El primer imperio fue Babilonia, después Medo-Persia, seguido por Grecia. Ahora tenemos un nuevo imperio representado por un dragón que tiene semejanza a una bestia; este imperio es Roma. Note como las piernas de hierro de Roma con los dedos, de Daniel 2, tiene paralelo con la cuarta bestia de Daniel 7. Ver Daniel 7:7:

 

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba, con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos”.

 

            Las piernas de hierro, material que está representando a Roma, tiene diez dedos. La cuarta bestia espantosa con dientes de hierro, tiene diez cuernos. El paralelo es obvio. Antes de seguir más adelante, observemos una lección espiritual que es muy notable. No quisiera que se perdiera esta lección. En ambas figuras, la de Daniel 2 y la de Daniel 7, hay una deterioración. La cuarta bestia describe las características del imperio, un imperio con una moral contaminada y corrupta. Pero fue durante el reinado de Roma cuando Dios envió a Su Hijo.

            Es posible que esta noche, se encuentre alguien aquí que ha abandonado su esperanza. Usted pensó, bueno ya he estado muy lejos de Dios, entré en un estado de espiritualidad muy bajo, aun cuando pensaba que sabía más. Por eso decidí no seguir más en las cosas de Dios. Si alguien ha pensado de esa forma, hay buenas nuevas para usted. Si Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, al más degradado de todos los imperios, entonces hay esperanza para nosotros. Hay esperanza para ti, hay esperanza para mi. Jesús vino como un milagro de amor en los tiempos del imperio romano. Y aun dentro del imperio habían personas por las cuales Cristo vino a dar Su vida. Está el caso del centurión romano, él aceptó a Jesús, y su vida fue cambiada. Lo mismo puede suceder contigo esta noche. Al mirar la nación romana, al ver el imperio romano, vemos algo que no es muy común, algo nuevo. Vemos algo que no vimos en Daniel 2. Ver Daniel 7:8:

 

“Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía de entre ellos”.

 

            Cuando él dice: “Contamplaba los cuernos”, ¿qué quería decir con esa expresión? ?Qué significa esto? ¿Qué representan los dedos de la imagen de Daniel? Alguien diría, la división del imperio romano. Es correcto. Roma no fue sucedida por un quinto imperio. Cuando el imperio empezó a declinar, se debilitó y fue conquistado por las tribus bárbaras del occidente de Europa, quienes barrieron con el imperio. Entonces, los diez cuernos representan la división del imperio, pero también muestran que este imperio no sería sucedido por un quinto imperio mundial. En Daniel 7:8, el profeta dice: “Yo contamplaba los cuernos”. Es decir, contemplaba la división de los cuernos, que simboliza la división del imperio.

            En el año 169 a.C. los romanos conquistaron a los griegos, y gobernaron como una nación sólida hasta el año 351 d.C. Debe decirse, que fue cuando este imperio gobernaba al mundo, que Cristo vino a nacer en esta tierra. Entre los años 351 y 426 d.C., las tribus bárbaras arrasaron la parte occidental de Europa, y Roma fue dividida. Daniel dice que fue horrorizado al contemplar el desarrollo de este gobierno de los primeros siglos. Es decir, el periodo de unos 500 años que abarcan desde el año 169 a.C, hasta el año 351 d.C.. vi derribarse el imperio. Vi las diez divisiones del imperio romano. Pero después de esto, yo estaba contemplando, y miré que en los primeros siglos, 400 a 500 d.C., empezó a crecer un cuerno pequeño. Un poder que crecía en la Roma occidental, pero era un poder separado y distinto en su forma de organización. Este cuerno creció de dentro del poder romano. Creció hasta alcanzar un poder prominente y finalmente arrancó tres de los otros cuernos. Y a medida que crecía su poder, destruía tres de los diez reinos originales, hasta que finalmente fueron destruídos en su totalidad. La ascensión de este pequeño cuerno, es de gran interés dentro del estudio de las profecías.

 

El Cuerno Pequeño.-

 

            Ver Daniel 7:8:

 

“Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueon arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas”.

 

            ¿Qué representa ojos en la Escritura? ¿Qué hace la diferencia entre el ojo de los animales? La diferencia se encuentra en lo que está detrás de los ojos. La inteligencia, lo racional, la mente pensante. Así, en la Escritura, los ojos son considerados como el ojo de la inteligencia. Algunas veces los profetas de la Escritura son considerados como videntes. Por eso, la verdad de Dios revelada por medio de los profetas, proveyó una visión a la iglesia. La inteligencia divina de Dios, es simbolizada a través de la figura de los ojos. ¿Has leído el texto que dice: “Los ojos del Señor permanecen sobre la tierra”, ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir, que su presencia es manifiesta por todas partes. Pero, ¡un momento! El cuerno pequeño tiene ojos de hombre. Esto quiere decir que este es un sistema basado en lo humano, en vez de ser basado en lo divino. El poder de este cuerno pequeño, es un sistema humano que se levanta, y que tiene una boca que habla grandes cosas.

            Si identificamos este poder por adelantado, Daniel 7:24 y la primera parte del versículo 25, dan la siguiente descripción: “Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo”.

            El poder que representa este pequeño cuerno, difiere de los poderes anteriores, que se levantan como poderes políticos. Es muy notorio, porque éste habla grandes palabras contra el Altísimo. Contra Dios. Por lo tanto, es obvio que éste no es un poder político, sino un poder religioso. La Biblia predice que después de la división del poderío romano, se levantaría un poder político-religioso, en los primeros siglos, que diferiría de las verdades del evangelio de Cristo. El apóstol Pablo describe este suceso en Hechos 20:29-31:

 

“Porque yo sé que después de mi partida entrará entre vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para arrastrar tras sí a los discípulos. Por lo tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Ver también 2 Tes. 2:3,7).

 

            Pablocontempló la persecución salvaje que vendría sobre la iglesia cristiana de los primeros siglos. El entendió que la predicación del evangelio levantaría oposición. Sin embargo, él se preocupaba más por la apostasía que por la persecución. Es por esto que él dice: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar tras sí a los discípulos”. La mayor preocupación de Pablo era, el que muchos abandonarían las verdades fundamentales de la palabra de Dios. Daniel, Pablo y Juan constantemente previnieron a la iglesia de estar en guardia. A menos que las enseñanzas de los hombres exaltaran toda la Escritura, y los concilios de la iglesia tomaran como base única, la palabra de Dios. En el cuerno pequeño, Daniel vio levantarse un sistema religioso apóstata, y crecer en los primeros siglos. Pero este sistema no crecería dentro del poder del imperio, sino fuera del poder del imperio. Dios describió esta apostasía bajo diferentes símbolos. En el libro de Daniel está representado bajo el símbolo del cuerno pequeño. En el libro de Apocalipsis 13, se representa bajo el símbolo de un leopardo.

            Aquí el leopardo nos da una ampliación de lo que antes ya habíamos visto en el cuerno pequeño. Hemos visto que el cuerno pequeño se relaciona con los últimos días de la historia de esta tierra. Por lo tanto, las actividades de este poder tienen que ver directamente con nuestros tiempos, y te afecta directamente a ti y a mi. En Daniel 7, leímos que el cuerno pequeño tenía una boca que hablaba grandes cosas. Además, vimos que éste era un poder humano. Veamos ahora lo que dice Apocalipsis. 13:5-6:

 

“También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemia contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo”.

 

            Le fue dado una boca que hablaba “grandes cosas y balsfemias”. Observemos una cosa. El cuerno de Daniel 7, habla grandes cosas. En Apocalipsis 13, amplía lo dicho en Daniel 7. Aquí este poder, habla grandes cosas y blasfemias. ¿Cuál es la definición bíblica de blasfemia? Ver Juan 10:33:

 

“Le respondieron los judíos, diciendo: por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú siendo hombre, te haces Dios”.

 

            Entonces, ¿qué es blasfemia? ¿Cómno podemos descubrir su significado? ¿Cuándo un poder terrenal comete blasfenia? Hablando acerca de Jesús los judíos dijeron: “Tú eres un blasfemador”. ¿Por qué decían esto de él? Porque tú siendo hombre te haces como Dios mismo. ¿Era en realidad Jesús un blasfemador? El no era un blasfemador, porque era Dios. Por lo tanto, él podía llamarse Dios. Si Cristo no hubiese sido Dios, sino simplemente un ser humano, esa personificación de hacerse Dios, le hubiera hecho ser un blasfemo. Ahora, observe el cuadro que se ha venido desarrollando. Fuera del poder de la Roma pagana, el cuarto imperio, se levantaría un poder descrito mediante el simbolismo de un cuerno. Este poder hablaría grandes cosas contra Dios, y reclamaría el privilegio y la prerrogativa de ser Dios. Volvamos otra vez a Daniel 7, y veamos otras cosas acerca del poder de este cuerno pequeño. Notemos además, lo que sucederá a este tierra bajo el dominio del poder de este cuerno pequeño. Ver Daniel 7:20:

 

“Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros”.

 

            ¿Qué representan los diez cuernos? La división del imperio romano. ¿En qué estaba basado su poder? En la Roma pagana. Era una fuerza pagana. Cuando el imperio romano fue dividido, la Roma pagana se desintegró. Pero vemos al cuerno pequeño creciendo entre ellos.

            La Biblia predice, que después de Roma, como imperio, se desarrollaría un sistema religioso. Este sistema religioso que salía de la Roma pagana, se acreditaba el privilegio y la prerrogativa de ser Dios. Finalmente este poder haría sus leyes, y estas leyes de origen humano, estarían en oposición a las leyes de Dios. Y no sólo eso, sino que este poder intentaría algo más. Ver Daniel 7:23-25:

 

“Dijo así: la cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras de ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”.

 

            ¿Cuán largo es el período de “un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”? Apocalipsis 12:6,14 describe el mismo período en la siguientes palabras:

 

“Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustentasen por mil docientos sesenta años”.

 

“Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”.

 

            Una de las primeras cosas que se aprendió al iniciar el estudio de las profecías bíblicas, fue que un día profético equivale a un año literal. Por lo tanto, el cuerno pequeño, un poder religioso apóstata, reinaría supremo por 1.260 años. De acuerdo a lo estudiado, este poder empezaría a reinar supremo, después de la división del imperio romano. Si volvemos por un momento a los días de Babilonia, recordaremos que ellos hicieron sus leyes, y éstas estaban en oposición a la ley de Dios, y todos aquellos que querían ser leales a Dios, sufrieron persecución. Al contemplar Daniel hacia el futuro de los tiempos, vio a Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma pagana. Después de Roma pagana, vio el desarrollo de un poder representado por u cuerno pequeño. Y al igual que en los días de Babilonia, las leyes humanas sustituían las divinas y después continuaba la persecución para los que eran leales a Dios. En la misma forma, Daniel ve, bajo el poder del cuerno pequeño, un poder en oposición a Dios, que perseguirá al pueblo de Dios y a los santos del Dios Altísimo.

 

Guerras Contra los Santos.-

 

            Daniel 7:21 muestra que este cuerno pequeño, que representa a un poder religioso apóstata, perseguiría al pueblo de Dios:

 

“Y veía que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía”.

 

            Esta guerra que el cuerno pequeño hacía contra los santos, es ampliada en Apocalipsis 13. Podemos ver como Daniel 2 presenta el cuadro básico. Daniel 7 describe las actividades del cuerno pequeño y Apocalipsis 13 amplía lo que Daniel 7 expone. Tenemos pues, el cuerno pequeño, un poder que se levanta de la Roma pagana, descrito como un poder religioso apóstata, que finalmente sustituye las leyes divinas por leyes humanas, y al final de todo, se convierte en un perseguidor del pueblo de Dios. Esta persecución es mencionada en Daniel 7, pero es ampliada en Apocalipsis 13:15-17:

 

“Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre”.

 

            Lo que hemos visto es interesante, pero veamos algo más en Apocalipsis 13:2:

 

“Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad”.

 

            ¡Un momento! ¿Qué son estas cuatro bestias de Apocalipsis 13:2? Leopardo, oso, león y dragón. Aquí en Apocalipsis tenemos una bestia compuesta, que presenta el cuadro completo de las cuatro bestias que vimos antes. ¿Qué tenemos en Daniel 7? Un león, un oso, unleopardo y un dragón. En Daniel 7, el cuerno pequeño nace de la bestia que tiene semejanza a un dragón. En Apocalipsis 13, toma el simbolismo de Daniel 7, el león, el oso, el leopardo y el dragón y los pone juntos en una bestia compuesta describiendo el mismo poder.

            Ahora, veamos lo que Apocalipsis 13 predice bajo este cuerno pequeño. “Y le fue dado poder … para que hiciese matar a todo el que no adorase a la bestia o a su imagen”.

            ¿Qué pasó cuando Sadrac, Mesac y Abed-Nego reusaron adorar el sistema de religión humana que estaba en contra de la ley de Dios? Ellos fueron echados en el horno de fuego. ¿Qué pasó cuando Daniel reusó adorar a darío como dios principal? Fue echado en el foso de los leones. El profeta describe en los primeros seis capítulos de su libro, eventos que sucedieron en sus días. Pero, que tendrán un cumplimiento profético en el futuro. Las profecías muestran que esto secedería en nuestros días, en nuestros tiempos. El profeta muestra claramente que la persecución religiosa vendría otra vez. El muestra que el poder legislativo decretaría una adoración obligatoria. Que al igual como se levantó un sistema humano, así se volverá a levantar uno en los últimos días, que estará en contra de la verdad.

            Este poder usará la presión y el boicot económico para hacer que todos adoren a esa bestia. Usted no podrá comprar ni vender. Esta bestia que salió de la Roma pagana, este sistema humano que hizo leyes humanas, siguiendo la tradición humana, en violación a los mandamientos de Dios, perseguirá a aquellos que no cedan voluntariamente a los decretos humanos.

 

Dios Gobierna Todavia.-

 

            Algún día, el futuro parecerá oscuro. La presión de pensar en la persecución, en la tiranía y en el poder legislativo que hará que todos adoren como en los días de Daniel, traerá a la mente de los fieles un sentir de un futuro oscuro. Pero, al igual que Daniel mirara en visión profética, y levantara sus ojos, los fieles de los últimos días, cuando la tiranía y el poder del cuerno pequeño choquen con los principios de Dios, tendrán que poner su vista en las cosas de arriba. La vista de Daniel tuvo que ser levantada hacia el cielo. Ver Daniel 7:8-10:

 

“Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”.

 

            Daniel dice: “Yo contemplé. Y me quedé contemplando. Y estuve mirando fijamente. Y vi este cuerno pequeño. Lo vi como se levantó. Miré la persecución del pueblo de Dios. Miré cuando el Anciano de días se sentó…” ¿Quién es el Anciano de días? Dios el Padre. Daniel dice: “Yo miré entre todas las cosas terrenales. Miré en el cuarto donde se hace el juicio del universo. Miré hacia el trono del universo. Y sobre todo esto, miré a Dios sentado sobre su trono”. Aunque el poder del cuerno pequeño se levanta para perseguir, y oprimir el pueblo de Dios, Él todavía tiene el control. Dios todavía está sobre su trono. Sus ojos aun permanecen sobre Sus hijos. Ver Daniel 7:26-28:

 

“Pero se levantará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruído y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y le obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos se turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón”.

 

¿Qué domio va a ser quitado? El dominio del cuerno pequeño. El dominio del poder religioso perseguidor. El profeta, en Daniel 7, ve el levantamiento y caída de Babilonia, el levantamiento y caída de Medo_persia, el de Grecia y el de Roma. Pero fuera de estos cuatro imperios, ve un sistema religioso que crece y se convierte en un perseguidor del pueblo de Dios. Pero después de esto, Daniel contempla hacia el cielo, y allí ve a Dios en su trono. Ve al Dios que tiene el control de todas las cosas.

            ¿Has notado que Daniel habla de ruedas? El trono de Dios, está en el centro del universo. Todo el universo gira alrededor del trono de Dios. Los científicos dicen que el universo está en movimiento. Dicen además, que dentro del universo, hay sistemas solares, y que cada sistema solar tiene su sol, y los planetas giran alrededor de él. Esto quiere decir, que en nuestro sistema solar, nuestros planetas giran alrededor del sol.

            ¿Tenemos un ciadro de lo que es un sistema solar? La tierra y los planetas de ste sistema solar, todos giran alrededor del sol. Pero, todo el sistema solar del universo, gira alrededor del trono de Dios. Esto es lo que representamos con el sistema de ruedas, y decimos ua rieda girando alrededor de otra rueda. Pero aun en la complejidad de todo esto, los ojos de Dios contemplan aun más allá del mundo estelar y del planeta tierra. Aun allí donde se levanta el poder del cuerno pequeño, poder religioso perseguidor, que prohibe al pueblo de Dios comprar o vender, a menos que tenga la marca de la bestia, el trono de Dios es todavía el centro. Dios tiene cuidado de sus hijos. Y la causa de Dios triunfará.

            ¿No están ustedes contentos que Daniel no nos deja con el levantamiento del poder del cuerno pequeño, que perseguirá y oprimirá al pueblo de Dios? Esto es una tremenda novedad para nosotros en esta noche. No importa cuán oscuro parezca el futuro, no importa cuán grande sea la presión de los decretos del poder legislativo, los ojos de Dios están sobre sus hijos. Los enemigos de Dios serán exterminados. El reino de Dios será establecido. Los hijos de Dios serán vencedores. Y la confianza y la esperanza que Daniel nos da para el futuro, será premiada.

____________________________________________________________________________________________________________________________ 

 

 

Las 70 semanas

 

 

 

 

A lo largo de toda la historia del cristianismo, y con representantes de prácticamente todos los movimientos religiosos principales, la profecía de Daniel 9 acerca de la fecha de la venida del Mesías (predicha unos 400 años antes de cristo) ha sido defendida como una prueba extraordinaria de la capacidad de Dios para anunicar eventos precisos, en una fecha determinada, con tanto tiempo de anticipación. Esto ocurre con la profecía de las 70 semanas de Daniel 9.

En ella, Dios le dice a Daniel cuándo habría de venir Jesús por primera vez, así como la fecha exacta en la cual habría de morir, 400 años antes de que ocurriese.

  

INTRODUCCIÓN

Jesús mismo declaró, cuando comenzó su ministerio, “el tiempo se ha cumplido” (Mar 1:15). Y Pablo agregó: “Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo…” (Gál 4:4).

¿A cuál profecía se refirieron tanto Jesús como Pablo?

La única que daba una fecha precisa para la aparición pública del Mesías prometido era la de Daniel 9. La única cuyo cumplimiento es admirable es la que nos viene desde los días de Jesús mismo, en una línea ininterrumpida hasta hoy.

¿QUÉ HACÍA DANIEL CUANDO RECIBIÓ ESTA PROFECÍA?

 Después de haber recibido la visión que se encuentra registrada en el capitulo 8, Daniel dirigió su interés a los escritos del profeta Jeremías <<quien había predicho solo 70 años de cautividad para el pueblo de Dios (Jeremías 29:10)>>, a fin de comprender mejor el propósito que Dios perseguía con ese cautiverio.

A causa de las transgresiones de los judíos, Dios había permitido que fuesen llevados en cautividad a Babilonia, y ahora le parecía a Daniel que las continuas faltas de su pueblo determinarían una extensión de los 70 años. De modo que se dirigió a Dios en oración, pidiendo perdón en favor de su pueblo.

Ferviente y elocuentemente le rogó a Dios que restaurase a su pueblo y la ciudad de Jerusalén, y que no retardase su promesa de liberación (véase Daniel 9: 1-19). Y lo que ocurrió lo leemos en el resto del capitulo:

  

LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS PREDICHA

El ángel Gabriel había anunciado ese tiempo señalado en la predicción asombrosamente exacta que le dio a Daniel al concluir el capitulo 9.

Con más de 400 años de anticipación la osada profecía había predicho el año exacto cuando Jesús sería bautizado, y también cuándo sería crucificado. Más aun, explica para qué iba a venir Cristo. Vendría para cumplir la alianza concertada con su pueblo. Vendría a morir para poner fin al pecado e introducir la justicia eterna.

Pero no nos adelantemos. Avancemos cuidadosamente, paso a paso.

EL PRINCIPIO DE LA PROFECÍA: 490 AÑOS

Gabriel comenzó su explicación con una declaración relativa al tiempo:“Setenta semanas están determinadas[fijadas, separadas, descontadas, cortadas] sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (vers. 24).

Por supuesto, son 70 semanas de años. ¿Pero cuál es la evidencia bíblica para decir que en la profecía simbólica un día representa un año?

 Para conocer más del principio Día por Año, visita este artículo

70 semanas x 7 días cada semana = 490 días. Según el principio Día por Año, estamos hablando de 490 años.

El Angel Gabriel estaba indicando a Daniel que “Setenta semanas” o 490 días/años, serían dados a los judíos a fin de cumplir el propósito de Dios para el hombre y traer justicia, pero, por otro lado, los judíos llenarían la copa de su rebeldía, y al cabo de ese lapso habría terminado para ellos, como pueblo, su periodo de oportunidad.

LAS SETENTA SEMANAS FRACCIONADAS

En primer lugar tenemos que tomar nota en los versículos 25 al 27 Gabriel divide las 70 semanas en tres segmentos desiguales de: 7 semanas (49 años), 62 semanas (434 años), y una semanas (7 años). Más aun, subdivide la ultima semana(7 años) en dos mitades de 3 años y medio cada una.

  

¿CUANDO COMIENZAN ESAS 70 SEMANAS?

“Sabe, pues, y entienda, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos” (Daniel 9: 25).

O sea, si encontramos el tiempo exacto cuando se decretó esta orden, también encontraremos el tiempo exacto en que comenzaron las 70 semanas. Sí, en efecto tenemos que examinar 3 decretos, preservados para nosotros por Esdras, el escriba.

1) El primero de estos decretos, promulgado en el año 538 a.C. (o posiblemente en el 537) por Ciro El Grande, autorizaba la reubicación de los cautivos judíos en su tierra, y los facultaba para construir “una casa en Jerusalén” en honor a su Dios (Esdras 1: 2-4). Unos cincuenta mil judíos regresaron a Palestina en curso de un año. Tuvieron que enfrentar una firme oposición de los habitantes no judíos de la región. Frente a esta oposición, la reconstrucción del templo se prolongó (véase Esdras Capitulos 2 – 5).

2) El segundo de estos decretos fue promulgado en torno al año 519 a.C. por Darío I Histaspes (no confundir con Darío El Medo). Poco despues que Darío comenzara a reinar, recibió una carta en la que se le solicitaba que confirmara el decreto original promulgado por Ciro. Darío ordenó que se hiciera una prolija búsqueda en los archivos de Babilonia y Ectabana, y cuando le llegó un memorando oficial mediante el cual se le comunicaba que el decreto por fin había sido encontrado (Esdras 6: 1-5), y con profunda satisfacción emitió la confirmación solicitada (Esdras 6: 6-12).

3) El tercer decreto fue promulgado por Artajerjes I Langimano. Desde el punto de vista de la importancia, este tercer decreto (Esdras 7: 11-26) era superior a los primeros dos, porque encargaba a Esdras el nombramiento de magistrados y jueces con plena autoridad política y religiosa para tratar casos bajo las leyes judaicas y persas, y para imponer castigos, aun la pena capital. Decía Artajerjes: “Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen a todo el pueblo que está al otro lado del río [Transeufratina, al otro lado del Eufrates], a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, le enseñarás. Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión” (Esdras 7: 25, 26).

Este tercer decreto, el séptimo año de Artajerjes, es el que le dio renacimiento legal a Jerusalén. Fue el tercer decreto que autorizaba el nombramiento de magistrados y jueces, y en particular, restablecía la ley judía como base del gobierno local, el que hizo posible la restauración de Jerusalén como capital. Por lo tanto, fue ese tercer decreto el que Gabriel tenía en mente cuando se refirió a “la orden de volver a construir a Jerusalén”.

Este decreto, según la historia, data del otoño del año 457 a.C., Así que ya tenemos la fecha del comienzo de las 70 semanas: El otoño del año 457 a.C.

Teniendo ya firme esta ancla, es sencillo calcular cada una de las otras fechas.

LAS FECHAS SEÑALADAS

 

 

“Habrá siete semanas” (49 años) a partir del 457 a.C., nos lleva al 408 a.C..Algunos interpretes dan especial importancia al periodo de “siete semanas”, o 49 años, pues afirman que representa el tiempo durante el cual se completaría la construcción de la plaza y del muro. Puede ser que sea así; sin embago, la información historica de este periodo es muy escasa. Se sabe poco de las condiciones existentes en Jerusalén desde el tiempo de Artajerjes hasta el de Alejandro. Lo que puede saberse en base a la Biblia y los documentos históricos es fragmentario.

“Y sesenta y dos semanas” (434 años) desde el 408 a.C. (o al 457 a.C. contar 483 años [7 semanas + 62 semanas x 7]) “hasta el Mesías Príncipe”. Esto nos lleva al año 27 de Cristo (recordemos que el la escala del año calendario no existe el año 0). Este es justamente el tiempo cuando Cristo, ]”siendo como de treinta años”(S. Lucas 3: 23), fue bautizado.

Jesús es Dios, e Hijo de Dios; por lo tanto, es un Príncipe prominente. El Príncipe Jesús técnicamente llegó a ser el Mesías en ocasión de su bautismo. La palabra hebrea “Mesías” significa “Ungido”. Jesús que era a la vez Rey, Sacerdote, y Profeta, fue ungido por Dios en ocasión de su bautismo en el río Jordán, cuando el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma (S. Lucas 3: 21, 22; Hechos 10: 37, 38). Uno de los discípulos de Juan el Bautista pronto buscó a su hermano Pedro y le dijo con convicción:“Hemos encontrado al Mesías” (S. Juan 1: 41, 42). Poco después, mientras predicaba en la sinagoga de Nazaret, Jesús se aplicó a si mismo la profecía mesiánica de Isaías 61: 1, 2 : “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.” (S. Lucas 4: 18, 19).

Gabriel sigue diciendo: “Y después de las sesenta y dos semanas [después del año 27d.C.] se quitará la vida al Mesías, mas no por sí”(Daniel 9:26). El “confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”(vers. 27).

Históricamente, los judíos (bajo el sistema Romano) “quitaron la vida” al “Mesías”. A él le fue quitada la vida después de la “semana sesenta y nueve”, que terminaron en el año 27 de nuestra era. De hecho, como dice el versículo 27, la muerte del Mesías ocurrió ” a la mitad de la semana” [la setenta]. La mitad de la semana ocurrió en la primavera (hemisferio norte, o más o menos para finales del primer trimestre del año o comienzo del segundo) del año 31 d.C, exactamente tres años y medio después que Jesús comenzó su ministerio publico.

También “a la mitad de la semana” Cristo hizo “cesar el sacrificio y la ofrenda”, tal como dijo el ángel a Daniel. Cuando Cristo fue crucificado en la primavera del 31d.C. “el velo del templo (en Jerusalén) se rasgó en dos, de arriba a abajo” (S. Mateo 27:51).

A través de este velo, el hombre no tenía acceso al departamento más sagrado del templo, “el Lugar Santísimo”. Solamente al Sumo Sacerdote le estaba permitido ver más allá del velo, y esto solamente una vez al año, en el día de la Expiación (véase Levítico 16: 2, 34).

Algo sobrenatural desgarró este velo por la mitad “desde arriba”, no desde abajo, como cualquier ser humano habría hecho. Con esto, el más sagrado de todos los lugares judíos había sido profanado, expuesto a la vista de todo el mundo. Era señal del cielo de que Dios consideraba el sistema de sacrificios como algo terminado para siempre. El Cordero de Dios había muerto, y este sacrificio eterno tomó el lugar de los sacrificios terrenales (véase 1 S. Pedro 1:19; Hebreos 9: 8-15; 10: 9, 10; 17-20).

El sacrificio de animales en el templo y la ofrenda (relacionada al sistema de sacrificios y ceremonias) ya no tenía importancia después de la muerte de Cristo, el Mesías. Dios tenía un nuevo y mejor método de ilustrar la salvación:a través de la ofrenda perfecta del cuerpo de Cristo “hecha una vez para siempre” (véase Hebreos 10: 10, 19-20).

  

¿DÓNDE TERMINA LA ÚLTIMA SEMANA?

Con todo, aún “setenta semanas (490 años) están determinadas (o cortadas) sobre tu pueblo (los judíos) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén)”. Ahora tenemos que ver dónde termina la última semana en la historia.

De acuerdo con las Sagradas Escrituras, esta semana final (siete años) empezó en el otoño del año 27 d.C.. Este periodo de 7 años habría de terminar en el otoño del año 34 d.C. Exactamente en “la mitad de la semana”fue crucificado el Mesías y el velo del templo se rasgó. Esto es, en la primavera del año 31d.C. ¿Podríamos encontrar algún hecho histórico significativo, ocurrido en el otoño del año 34d.C., que marque el fin de este periodo de las 70 semanas?

Un estudio de Hechos 6 al 8 nos presenta la muerte de Esteban a manos del Sanedrín. Su muerte hizo que los esfuerzos misioneros de los cristianos primitivos dejaran de llevarse a cabo sólo en favor de los judíos y se hicieran ahora mayormente en favor de los gentiles. De hecho, como resultado de la muerte de Esteban (Hechos 7: 57-60) surgió una gran persecución “contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria” (Hechos 8: 1. Véase también Hechos 11: 19).

La persecución hizo que los primeros cristianos dejaran de trabajar exclusivamente en favor de los judíos en Jerusalén. Pero, además, les obligó a trabajar por los gentiles en Judea, Samaria, y más allá. “Esteban marca por lo tanto la transición del cristianismo judío al cristianismo gentil… La persecución que siguió a su martirio produjo también la dispersión de los discípulos, y esto logró que el Evangelio fuera llevado a los samaritanos y más tarde a los gentiles”(Westmister Dictionary of the Bible, pag. 906).

¡Cuan significativo es que la muerte de Esteban ocurriera durante el año 34 d.C. (véase Uger’s Bible Dictionary, edición de 1966, pag. 1046) tal como Dios lo había predicho! La muerte de Esteban marca el fin del reinado de Israel como pueblo especial de Dios (véase Romanos 11: 7, 11, 19, 32), y marca también el fin de las 70 semanas mencionadas en la profecía de Daniel.

EL MESÍAS CUMPLIÓ TODOS LOS DETALLES

Obsérvense todos los detalles proféticos que se cumplieron durante la “semana” que siguió a la aparición del “Mesías Príncipe”, al final de las sesenta y nueve semanas. Nótese cómo esto completó las “setenta semanas” que estaban “determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad” (Daniel 9: 24).

1. “Para terminar la prevaricación”. Durante siglos Dios soportó a los rebeldes israelitas. Ahora, con la crucifixión su Hijo y la persecución inmicericorde contra la iglesia cristiana desde el apedreamiento de Esteban, ellos habían colmado la copa de iniquidad. Les dio la espalda como pueblo escogido, aunque, por supuesto, no como individuos.

2. “Y poner fin al pecado”. La palabra hebrea que se emplea aquí para pecado es “chatta’th”. En varios manuscritos se encuentra traducida 135 veces como “ofrenda por el pecado”. ” Y poner fin [a la ofrenda por el pecado]” probablemente se refiere al fin, a la vista de Dios, del sistema ceremonial de sacrificios y de ofrendas por el pecado. Esto termino cuando el Mesías, el verdadero Cordero de Dios, murió en la cruz y la cortina del templo fue rasgada por manos invisibles.

3. “Y expiar la iniquidad”. Evidentemente esto se refiere al acto de reconciliación que realizó Cristo en la cruz.

4. “Para traer la justicia perdurable”. La muerte de Cristo no solamente borra los pecados de los que aceptan su sacrificio, sino que además, provee justicia para ellos (Filipenses 3: 9).

5. “Y sellar la visión y la profecía”. “Y sellar” significa confirmar o ratificar la validez del periodo de tiempo. Este periodo comenzó en el año 457 a.C. (fechas de la publicación del decreto), y continuó hasta el año 27 d.C.(en que el Mesías comenzó su ministerio), hasta el año d.C. (fecha en que murió el Mesías) y se completó en el año 34 d.C. (en ocasión de la muerte de Esteban la cual marcó el final de la nación judía como pueblo escogido de Dios). Estas fechas cumplen tan exactamente la profecía, que podemos ver estampado el sello de Dios y la marca de su aprobación en ellas. La profecía de las 70 semanas es autentica, y la interpretación, correcta. Digna de confianza, como todo lo que hace Dios.

PRUEBAS ADICIONALES

Cerca del fin de la profecía de las 70 semanas Dios(por medio de su ángel) habló a Daniel acerca de un importante acontecimiento que habría de ocurrir poco después del fin del periodo de la profecía. Este evento habría de convencer a los judíos de que Dios los había rechazado como su pueblo especial. Dijo: “Y el pueblo[ejercito] de un príncipe que ha de venir[un príncipe que habría de venir después que fuera muerto el Mesías] destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación” (Daniel 9: 26).

Años más tarde Cristo previno a los cristianos acerca de este acontecimiento (véase S. Mateo 24: 15-20). Ocurrió en el año 70d.C. Los ejércitos romanos, comandados por Tito, sitiaron la ciudad de Jerusalén, la destruyeron, y aun araron la tierra. Dios permitió esta aniquilación para convencer a Israel de que este no volvería a ser jamas su pueblo especial. Esto sirvió, además, para suspender permanentemente los servicios del templo terrenal. Se demostraba así que no era plan de Dios que continuara este método simbólico de quitar el pecado de los pecadores que, durante los siglos, solo había servido (o por lo menos se suponía) para dirigir la atención de los hombres hacia el Mesías venidero.

¿No es ésta una solución más lógica y aceptable ( y bíblica) para la profecía de las setenta semanas? ¿Por qué cortar este periodo en dos partes separadas por 2000 años y tratar de forzar la aritmética para que las fechas coincidan bien? ¿Y por qué tratar de dividir la segunda venida de Cristo en dos partes separadas por siete años, una enseñanza que no está confirmada con la Biblia?

Confiemos en Dios, y en su segura Palabra Profética.

 

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